Vermut en Santander

El vermut aquí no es lo que bebes: es cuándo lo bebes. Sobre la una del mediodía, sin prisa, en una terraza si el cielo aguanta, con algo para picar en el centro de la mesa y una conversación que se va a alargar más de lo previsto.

Si solo puedes hacer una cosa de todo lo que ofrece esta ciudad para comer, que sea esta.

Bar El Moro

Bares

Bar El Moro

Cafeteria Subtil

Cafeterias

Cafeteria Subtil

La Tasca del Muelle

Bares

La Tasca del Muelle

Snack Bar El Sardi

Bares

Snack Bar El Sardi

Taberna Cachalote Santander

Bares

Taberna Cachalote Santander

Vermutería De Vicio

Bares

Vermutería De Vicio

Cómo funciona

La hora es entre las doce y media y las dos, justo antes de comer, y el fin de semana es cuando se llena todo. En Cañadío y Puertochico se nota especialmente: las terrazas se ocupan de golpe y ya no se vacían hasta la hora de comer.

Se pide un vermut —rojo, con hielo, rodaja de naranja y aceituna— o una caña si prefieres, y algo al centro: rabas, unas anchoas sobre pan, una tapa de la casa. La cuestión no es llenarse, porque después toca comer.

Y una costumbre que conviene copiar: no se reserva. El vermut es de aparecer, mirar dónde hay sitio y sentarse.