Tapas y pinchos en Santander
Tapear en Santander no es una comida, es un recorrido. Se entra, se pide una caña y una cosa, se come de pie, se paga y se sale a la siguiente. La ciudad está hecha para eso: Cañadío y Puertochico están a diez minutos andando y entre medias hay barra suficiente para toda una tarde.
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Qué se pide en la barra
Rabas, siempre. Son el pincho no oficial de esta ciudad y casi ninguna barra se atreve a no tenerlas.
La tortilla. Asunto serio. En más de un bar de Santander es lo único que hace falta pedir, y se acaba antes de las dos: si la ves entera a la una, vas a tiempo.
Anchoas y boquerones. Sobre pan, con un buen aceite y poco más. Con el producto que hay en Cantabria, adornarlos sería estropearlos.
Pinchos de cuchara y de cazuela — callos, albóndigas, guisos del día. Son los que separan la barra buena de la que solo calienta croquetas.
Jamón, queso y conserva. Cantabria tiene quesos de valle que casi nunca salen de aquí. Si los ves en la pizarra, es buena señal.
Cómo se tapea aquí
La regla no escrita: una cosa por sitio. Se pide lo que ese bar hace bien, se toma algo con ello y se cambia. Quedarse a comer entero en la primera barra es de novato.
La hora fuerte es el mediodía del fin de semana, entre el vermut y la comida, y la tarde a partir de las siete. Entre semana el ritmo baja pero las barras siguen ahí.
Y el criterio infalible para elegir: mira la barra, no la fachada. Si está llena de gente del barrio a la una del mediodía, entra sin pensarlo.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre tapa y pincho?
La tapa acompaña a la bebida y el pincho se pide y se paga aparte, normalmente montado sobre pan. En la práctica, en Santander se usan casi como sinónimos.
¿Qué hay que pedir de tapa en Santander?
Rabas, tortilla, anchoas sobre pan y lo que haya de cuchara ese día. Si el bar tiene queso cántabro en la pizarra, merece la pena probarlo.
tapas y pinchos
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