Centro Botín
Inaugurado en 2017, el Centro Botín cambió la fachada marítima de Santander: un volumen suspendido sobre los Jardines de Pereda, con una plaza elevada que se ha convertido en sitio de paso y de quedada. Además de las exposiciones, la terraza y las vistas a la bahía justifican la subida por sí solas.
Lo que se disfruta sin entrar
Es lo primero que conviene saber: buena parte del Centro Botín se vive por fuera. La plaza elevada entre los dos volúmenes, las pasarelas y el mirador sobre la bahía se han convertido en sitio de paso y de quedada de la ciudad, y la vista desde ahí es de las mejores que se pueden tener de Santander sin pagar nada.
Para las exposiciones sí hay entrada, y la programación cambia varias veces al año. Antes de organizar la visita, mira qué hay en cartel y los horarios en su web: es lo único que puede hacerte cambiar el plan.
Cómo llegar y con qué combinarlo
Está en los Jardines de Pereda, en pleno centro y a pie de todo. Llegues como llegues a Santander, vas a pasar por delante.
Lo lógico es encadenarlo: el Paseo de Pereda empieza justo al lado y lleva andando hasta Puertochico en diez minutos, que es donde comer después. Con eso tienes la mañana resuelta sin coger nada.
Y si el día está gris, es plan seguro: el edificio se disfruta igual y las exposiciones son bajo techo.
Preguntas frecuentes
¿Hay que pagar para entrar al Centro Botín?
Las exposiciones tienen entrada, pero la plaza elevada, las pasarelas y el mirador sobre la bahía son de acceso libre y son buena parte de la gracia del edificio.
¿Cuánto tiempo hace falta para visitarlo?
Con una hora larga se ve bien una exposición y se disfruta el exterior. Si solo vas al mirador y a la plaza, con un rato basta.
Dónde comer y tomar algo cerca
Bares, restaurantes y cafeterías a menos de 1,5 km, ordenados por distancia real.
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