Terraza
45 sitios
Con terraza para los días que acompaña el tiempo.
Santander se come mirando al mar, y eso condiciona todo lo que llega a la mesa. Las rabas y el marisco mandan, el pescado viene de la lonja, las anchoas son orgullo de la tierra y el vermut al mediodía es una costumbre que aquí se respeta.
Aquí puedes buscar por lo que te apetece comer, no por el tipo de local. Da igual que salga un bar de barrio o un restaurante con mantel: si los dos sirven lo que buscas, los dos aparecen.
45 sitios
Con terraza para los días que acompaña el tiempo.
32 sitios
Para picar algo sin sentarse a comer un menú.
14 sitios
Marisco de la bahía y del Cantábrico.
13 sitios
Sitios donde las rabas o los calamares están en la carta.
8 sitios
Pescado fresco, del día o comprado en lonja.
7 sitios
Arroces y paellas.
6 sitios
Sitios donde el vermú es parte del plan.
4 sitios
Anchoas, uno de los productos insignia de Cantabria.
4 sitios
Con opciones veganas o vegetarianas.
3 sitios
Con opciones sin gluten o aptas para celíacos.
Rabas. El plato de la ciudad. Se piden para el centro de la mesa, se comen con los dedos y son la excusa perfecta para alargar la tarde. Tienen ruta propia: la Ruta de las Rabas.
Marisco de la bahía. Percebes, nécoras, almejas. Tienen temporada y no coincide con el verano turístico, así que lo suyo es preguntar qué hay ese día en vez de ir con una idea fija.
Pescado de lonja. En los sitios que trabajan producto del día no hay carta que valga: se pregunta qué ha entrado esa mañana. Un bonito de verano bien hecho no necesita nada más.
Anchoas de Cantabria. De las mejores del mundo, sin exagerar. Se piden solas, sobre pan y con un buen aceite.
Y el vermut. Más que una bebida, una hora del día: sobre la una, en terraza, con unas rabas delante.
En una ciudad donde el sol es noticia, sentarse fuera no es un detalle: es el plan entero. En cuanto el cielo aguanta, las terrazas de Cañadío, Puertochico y el Sardinero se llenan y no se vacían hasta la noche.
Si el día acompaña, cambia de planes y siéntate fuera. Aquí eso se entiende como una decisión inteligente, no como una improvisación.
Conviene ser honestos: Santander va por detrás de otras ciudades en oferta vegana, vegetariana y sin gluten. Hay sitios que lo trabajan bien y cada vez más, pero todavía no es algo que puedas dar por hecho al entrar en cualquier local.
La recomendación práctica es la misma que daría cualquiera de aquí: llama antes o pregunta al reservar. En la mayoría de las cocinas te van a resolver, pero mejor saberlo antes de sentarte.
Rabas, marisco de la bahía, pescado de lonja del día y anchoas de Cantabria. Y un vermut al mediodía, que aquí es casi obligatorio.
Hay rabas buenas repartidas entre bares y restaurantes de toda la ciudad. La Ruta de las Rabas las reúne y las ordena por cercanía a pie desde Cañadío.
Los hay, aunque la oferta es más corta que en otras ciudades. Lo práctico es llamar antes o avisar al reservar: en la mayoría de las cocinas te resuelven sin problema.
Es cocina de valle más que de capital: se encuentra antes en un mesón del interior de Cantabria que en la carta de un restaurante de la ciudad. Merece la pena buscarlo en una escapada al interior.
Percebes y nécoras tienen su temporada y no coincide con el verano turístico. En los sitios que trabajan lonja, lo mejor es preguntar qué hay ese día.
Aparece en enSantander y que te encuentren. Es gratis y te lleva un par de minutos.
Dar de alta mi negocio